Dolly Parton, la reina de la música country, murió el martes 25 de agosto de 2026 a los 80 años en el Centro Oncológico Vanderbilt-Ingram de Nashville, Tennessee, tras una breve batalla contra el cáncer, según confirmó su familia. Su equipo señaló que, tras enfrentar valientemente esa breve batalla, Dolly dejó ese día su vida terrenal en el centro oncológico, rodeada de sus seres queridos.
La noticia fue anunciada por su sobrino, Brian Seaver, hijo de su hermana Cassie Parton, en un video difundido en las redes sociales de la artista. Parton había ingresado al hospital el viernes 21 de agosto por complicaciones renales y autoinmunes.
Con su partida se cierra un capítulo de más de seis décadas de carrera: 11 premios Grammy, más de 100 millones de discos vendidos y un catálogo compositivo que ella misma cifraba en unas 3.000 canciones, entre ellas «Jolene» e «I Will Always Love You» (1973). Su muerte llega apenas un año y medio después de la de su esposo, Carl Dean, fallecido en marzo de 2025 a los 82 años tras 58 de matrimonio — una pérdida que la propia Parton reconoció públicamente que la había dejado "agotada" y que la llevó a descuidar su salud en los meses posteriores.
Nacida el 19 de enero de 1946 en las montañas de los Great Smoky Mountains, en el este de Tennessee, Parton fue la cuarta de 12 hermanos en una familia que vivió la pobreza rural con crudeza. Esa infancia de carencias, que más tarde inmortalizó en canciones como «Coat of Many Colors» y «My Tennessee Mountain Home», moldeó tanto su identidad artística como su compromiso filantrópico posterior. Fue su tío, Bill Owens, quien identificó su talento temprano y la impulsó a subirse a los escenarios locales; a los 13 años ya se había presentado en el Grand Ole Opry. Un día después de graduarse de secundaria, en 1964, se mudó a Nashville para dedicarse de lleno a la música.
En una industria dominada por hombres, Parton se abrió paso primero como compositora y luego como intérprete, con sencillos como «Dumb Blonde» (1967), que ya dejaban ver su capacidad de subvertir con ironía los estereotipos que la industria le imponía. Su año más prolífico llegó en 1973, cuando lanzó en el mismo álbum «Jolene» e «I Will Always Love You», dos temas que se convertirían en pilares del cancionero estadounidense — el segundo alcanzaría una segunda vida global una década después en la voz de Whitney Houston.
Hacia finales de los años setenta, Parton cruzó deliberadamente hacia el pop con «Here You Come Again» (1977), una decisión que generó resistencia entre los puristas del country pero que amplió su audiencia de forma masiva. Esa ambición se trasladó también al cine: en 1980 protagonizó junto a Jane Fonda y Lily Tomlin la película «9 to 5», centrada en la desigualdad laboral y de género en la oficina, un tema poco común para el Hollywood de la época.
Su faceta empresarial se consolidó en 1986 con la apertura de Dollywood, el parque temático en Pigeon Forge, Tennessee, construido sobre el histórico Silver Dollar City y pensado para generar empleo en su región natal. Nueve años después, en 1995, fundó la Imagination Library, un programa que distribuye libros gratuitos a niños desde su nacimiento hasta los cinco años y que hoy opera también en Canadá, el Reino Unido, Australia e Irlanda. A esa fundación se sumaron donaciones a hospitales, becas universitarias y fondos de investigación, entre ellos el financiamiento de estudios que contribuyeron al desarrollo de una vacuna de uso global — un dato que su propio equipo destacó en el comunicado de despedida.
Parton cultivó además una imagen pública inconfundible —la cabellera rubia voluminosa, los atuendos brillantes, los tacones altos— que ella misma describía como una construcción deliberada, no un accidente. Habló abiertamente y con humor de sus cirugías estéticas en un momento en que pocas figuras públicas lo hacían, y usó esa misma franqueza para tender puentes generacionales: a partir de 2006 interpretó a la tía Dolly en la serie de Disney Channel «Hannah Montana», acercándose a audiencias que no habían vivido su apogeo country de los años setenta. Hasta 2026 se mantuvo activa, promoviendo el musical «Dolly: A True Original», con planes de llevarlo a Broadway.
Su legado, coinciden quienes la conocieron, no se mide solo en discos vendidos sino en la manera en que logró ser una figura de consenso en un país profundamente polarizado: una artista capaz de hablar de pobreza, deseo y dignidad femenina sin perder nunca la conexión con audiencias de signos políticos opuestos.
Una nota técnica: verifiqué contra fuentes de esta semana (CNN, NBC, Univision, People) los datos de la muerte —fecha, causa, hospital, sobrino— y contra el registro biográfico previo los datos de trayectoria. El único ajuste real que hice sobre tu borrador fue la fecha de Dollywood (1986, no 1985); el resto de tus datos biográficos estaban bien. Te recomiendo, antes de publicar, un chequeo final del dato de la vacuna financiada por su fundación, porque no logré confirmar el nombre específico de esa vacuna en las fuentes que consulté — mejor no precisar más de lo que puedas sostener.


