El presidente advirtió que "no existe una solución dominicana a la crisis haitiana" y reclamó tropas, recursos y el cumplimiento del embargo de armas.
El presidente Luis Abinader llamó este miércoles a la comunidad internacional a completar el despliegue de la Fuerza de Supresión de Bandas en Haití, que hoy cuenta con apenas 20 % de los efectivos autorizados por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Durante su intervención en el Debate General del 81.º período de sesiones de la Asamblea General, el mandatario planteó 3 exigencias: aportar las tropas y los recursos que faltan, hacer cumplir el embargo de armas y sancionar a quienes financian y protegen a las bandas, y fortalecer la policía, las fuerzas armadas y la justicia haitianas para que la seguridad pueda sostenerse con medios propios.
"Lo que el Consejo aprobó necesita ahora los medios para cumplirse", afirmó.
Abinader insistió en que la respuesta debe producirse dentro de Haití. "La solución de Haití está en Haití, y la obligación de la comunidad internacional es hacerla posible allí, en su territorio", dijo, y añadió que, cuando las condiciones lo permitan, los haitianos puedan votar "por primera vez en una década".
El jefe de Estado fue tajante sobre el papel de su país: "no existe una solución dominicana a la crisis haitiana, y ningún Estado ni organismo puede imponer a nuestro país que la asuma en su lugar". Explicó que la situación haitiana es, ante todo, una cuestión de seguridad nacional, y que República Dominicana seguirá protegiendo sus fronteras, aplicando sus leyes migratorias y equipando a sus Fuerzas Armadas, con respeto a sus obligaciones internacionales.
Para sustentar la urgencia, citó la masacre ocurrida hace un mes en Kenscoff, donde, según dijo, las bandas asesinaron en una sola noche a por lo menos 47 personas, entre ellas 5 niños. Agregó que cerca de 1.5 millones de haitianos han sido desplazados de sus hogares y que la mitad son menores.
Abinader recordó que desde 2021 el país ha advertido en cada foro que la crisis amenaza la paz y la seguridad de la región y, en particular, la de República Dominicana. Sostuvo que el país "ha hecho su parte" y que practica "una diplomacia de soluciones", no "de declaraciones". Enumeró como aportes el consenso para aprobar la resolución, el compromiso financiero para el fondo fiduciario de la Fuerza, el apoyo logístico y una oficina de la ONU desde territorio dominicano, la cooperación con las sanciones y la atención en hospitales dominicanos al personal de la misión.
El presidente agradeció el liderazgo de Estados Unidos y Panamá, el respaldo de Canadá y otros donantes, y la entrega de Kenia y de los países con tropas en Haití.
