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Los Estados miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) votaron este viernes a favor de destituir a Karim Khan como fiscal jefe del organismo, en medio de acusaciones de conducta sexual inapropiada que lo mantenían suspendido desde el mes pasado. La decisión fue aprobada con 82 votos a favor durante una sesión celebrada en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
Khan, quien fue elegido en 2021 como el tercer fiscal en la historia de la CPI, no pudo asistir a la votación debido a que tiene prohibida la entrada a Estados Unidos, país que le impuso sanciones a raíz de la investigación de la Corte sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por funcionarios israelíes en Gaza.
La destitución se produce después de que, en junio, el órgano de supervisión de la Corte concluyera que Khan incurrió en un incumplimiento grave de sus deberes al mantener una relación sexual inapropiada con una empleada subalterna de la institución, además de intentar impedir que esta presentara una denuncia formal. El fiscal ha negado reiteradamente todas las acusaciones, y sus abogados calificaron el proceso de "ilegal, procesalmente injusto y carente de respaldo probatorio".
Las acusaciones contra Khan datan de mayo de 2024, cuando se informó por primera vez a la CPI sobre presunta conducta sexual inapropiada de su parte hacia una empleada. Esa primera investigación, a cargo del Mecanismo Independiente de Supervisión (IOM) de la Corte, fue archivada luego de que la presunta víctima se negara a participar, y los investigadores concluyeron que no había pruebas suficientes. Sin embargo, críticos del proceso señalaron que la investigación se manejó de forma inadecuada, lo que erosionó la confianza en el IOM.
En octubre de 2024 se presentó una segunda denuncia, que fue trasladada a la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de las Naciones Unidas (OIOS). Esta entidad desarrolló una investigación más amplia entre noviembre de 2024 y diciembre de 2025, en la que se reunieron más de 5,000 páginas de pruebas y testimonios. Las conclusiones fueron después evaluadas por un panel de tres jueces, encargado de determinar si la conducta de Khan constituía falta grave, falta leve o ninguna falta.
Khan permanece, además, suspendido para ejercer el derecho en Reino Unido, luego de que el Bar Standards Board le impusiera una suspensión provisional mientras adelanta su propia investigación.
El caso se ha desarrollado en un contexto de tensión política excepcional para la CPI. Estados Unidos impuso sanciones contra Khan después de que este solicitara órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes vinculados a la guerra en Gaza.
La postura de Washington hacia el tribunal se ha endurecido en los últimos años. A principios de este mes, Estados Unidos lanzó una campaña de "todo el gobierno" para desmantelar la CPI "ladrillo a ladrillo", al considerarla una amenaza para su soberanía. La iniciativa contempla prohibiciones de visado, congelación de activos y presión diplomática para que países aliados se retiren de la Corte o rechacen su jurisdicción sobre sus ciudadanos.
Cabe recordar que Estados Unidos, Rusia e Israel no son Estados miembros de la CPI, aunque el tribunal puede ejercer jurisdicción sobre nacionales de esos países cuando los presuntos crímenes se cometen en territorio de un Estado miembro.
Analistas y defensores de la Corte advierten que, más allá del destino individual de Khan, este proceso podría redefinir el futuro del único tribunal permanente del mundo dedicado a juzgar crímenes de guerra, en momentos en que la institución enfrenta divisiones internas y una campaña sin precedentes orientada a debilitarla.
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